El principio clave de Paso 5 en la guía, “Programa Para la Recuperación de Adicciones: Guía Para la Recuperación y Curación de Adicciones,” es La Confesión. Admita la naturaleza exacta de sus errores ante usted mismo, ante su Padre Celestial en el nombre de Jesucristo, ante la debida autoridad del sacerdocio y ante cualquier otra persona.

Quizás sea el Paso 5 uno de los pasos más difíciles de dar en el programa de recuperación de adicciones. Es natural sentir miedo y vacilación al contemplar la desnuda de nuestras almas en la confesión de nuestros pecados. Sin embargo, la paz y el gozo de nuevo entrarán en nuestras vidas por medio de este proceso de purificación y por medio del “milagro de perdón.”
El primer paso en la confesión es confesar nuestros pecados a nuestro Padre Celestial. En Las Doctrina Y Convenios leamos lo siguiente:
“Mas de cierto os digo, que yo, el Señor, perdono los pecados de aquellos que los confiesen ante mí y piden perdón.” Doctrina & Convenios 64:7

Recordemos siempre que nuestro Padre Celestial vive y es literalmente el padre de nuestros espíritus. Nos ama sin condición a cada uno de nosotros y nos conoce por primer nombre. Al confesar nuestros pecados a un Padre Celestial amoroso y cuidadoso empezará el proceso positivo de cambiar nuestras vidas y nos dará la fuerza y el valor necesario de finalmente confesar nuestros pecados a otra persona.
Toda persona tiene el deber de confesar sus pecados al Señor para obtener

Su perdón. Las transgresiones más serias deben confesarse a los líderes pertinentes del sacerdocio, por lo general al obispo. Aunque sólo el Señor puede perdonar los pecados, estos líderes del sacerdocio tienen un papel vital en el proceso del arrepentimiento. Nuestros líderes del sacerdocio han sido llamados por Dios y son bendecidos con el discernimiento, amor e inspiración en aconsejar con nosotros. Nuestros líderes del sacerdocio usualmente entienden el proceso de la recuperación de adicciones, nos aconsejarán con la oración y nos ayudarán con paciencia y compasión. Pero tengamos ser humildes, honestos y abiertos con nuestros líderes del sacerdocio.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados.” Santiago 5:16
Yo les testifico que por medio de la confesión propia y completa de nuestros pecados, recibiremos un conocimiento mayor del amor de Dios para nosotros y el amor y apoyo de mucha gente buena que nos ayudarán. No da valor las siguientes palabras del Presidente Spencer W. Kimball:

“El arrepentimiento no se alcanza mientras uno no desnuda su alma y admite sus acciones sin excusas ni racionalizaciones. Las personas que han escogido encarar el asunto y transformar sus vidas descubren al principio que el arrepentimiento es el camino más duro, pero al probar sus frutos verán que es el sendero infinitamente mas deseable.”
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